N2 Marzo 19 Encuesta 100La Fundación Energía sin Fronteras cuya misión es “contribuir, en línea con los ODS incluidos en la Agenda 2030, al desarrollo y mejora de la calidad de vida de personas y comunidades desfavorecidas, facilitando el acceso a servicios de energía moderna, agua potable y saneamiento, de forma segura y sostenible a los que no los tienen o los tienen de forma precaria o inasequible” ha participado en la consulta pública lanzada por el Ministerio para la Transición Energética como paso previo a la aprobación de la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética.

En Energía sin Fronteras pensamos que la pobreza energética es una cara más de la pobreza en general y que la ineficiencia energética de la mayoría de los hogares en situación de vulnerabilidad es lo que da lugar a un consumo energético proporcionalmente mayor.
La estrategia nacional de lucha contra la “pobreza energética” debe contar con la participación de las instituciones públicas y también con aquellas instituciones privadas que tienen contacto directo con los afectados.
Conocemos la dificultad de identificar a las personas en situación de vulnerabilidad que, en muchos casos, no quieren ser identificadas. En este sentido, podría ser útil ligar la aplicación de medidas asociadas al suministro energético con otras como el derecho a la renta mínima de inserción o a otros tipos de prestaciones no contributivas. Esto evitaría que los afectados deban identificarse reiteradamente y podría facilitar la asignación de ayudas sin necesidad de solicitarlas. Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, no se solicitan las ayudas por desconocimiento y por la dificultad de enfrentarse a los requisitos necesarios para solicitarlas.
Respecto a las mejoras sobre las medidas ya existentes, habría que ir pensando en un sistema de bono social integrado que considere todas las posibles necesidades energéticas de los hogares, electricidad, climatización, cocina, agua caliente, etc. mediante un procedimiento único y, a poder ser, de fácil tramitación. Una de las principales mejoras que sería necesario introducir debería ir encaminada a automatizar el procedimiento de acceso a estas ayudas.
Respecto a las actuaciones en materia energética, lo primero que hay tener presente es que la mayoría de las familias en situación de vulnerabilidad no son propietarias de las viviendas en las que residen de modo que, si se realizan obras de mejora en dichas viviendas, esas mejoras pueden traer consigo consecuencias indeseables para las familias residentes. Por ello, es necesario que las medidas de mejora en ahorro y eficiencia energética aplicadas a familias en situación de vulnerabilidad vayan ligadas a la permanencia de dichas familias en las viviendas rehabilitadas..